miércoles, 6 de agosto de 2008
INTRODUCCION
Hoy en día, nos encontramos con multitud de trastornos que afectan a nuestros hijos. Antes también existían, pero en la actualidad hay más conciencia de dichos trastornos y se habla de ellos con normalidad en las escuelas, medios de comunicación, etc. Pero aún hoy sigue habiendo una "idealización de la infancia" y una trivialización del mundo infantil. Seguimos sin tomarnos demasiado en serio su mundo interno y continuamos negando su sufrimiento. Deducimos al verlos jugar "felizmente", maravillosa capacidad que los identifica, que se han olvidado de los problemas y que tienen un don especial para evadirse de los mismos. Pensamos que sufren, pero tienen mecanismos geniales para que este sufrimiento se les pase rápido. Pero nada más lejos de la realidad. Los niños sufren y tienen un mundo interno complejo, lleno de fantasías, impulsos, deseos, tensiones, emociones, etc. Este mundo muchas veces los desborda y es entonces cuando cada niño o niña expresa sus malestares de una determinada manera. Algunos niños silenciosos e inhibidos pueden estar pasando por una depresión, otros en cambio necesitan un movimiento constante para enfrentarse a sus tensiones. En fin, las manifestaciones son variadas y a veces es delicado diagnosticarlo para colocarles una etiqueta que los estigmatice, como por ejemplo diciendo que es hiperactivo. Cada niño es un ser individual y único, con una manera única de expresarse. Será importante que seamos sensibles a su sufrimiento, tenga el color o matiz que tenga y poder ofrecerles una buena ayuda.
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